Alimentación y mal olor corporal: la col

April 3, 2013

Alimentación y mal olor corporal: la col

Ya hemos analizado algunos alimentos que por su composición y una vez ingeridos, acaban impregnando nuestro propio olor corporal. En muchas personas el hecho puede pasar desapercibido, pero para otras se acaba convirtiendo en una severa molestia que les da más de un quebradero de cabeza para poder eliminar ese intenso olor a sudor.

Es el caso de la flor que traemos a examen, la col. Sin duda es una verdura con numerosas propiedades biosaludables: tiene poco aporte calórico, se ha comprobado su eficiencia contra algunas enfermedades, contiene un buen número de vitaminas y minerales…

Pero… todo tiene un pero. En el caso de la col, precisamente algunos de sus componentes son los encargados de impregnar el olor de nuestro sudor, haciéndolo más intenso y en muchas ocasiones provocándonos una sensación desagradable.

La mayor parte de esos ‘modificadores’ del olor corporal de la col llegan de la mano de su alto contenido en isotiocioanatos, un compuesto químico de alto contenido en azufre y que se caracteriza precisamente por su mal olor.

No hace falta ingerir la col para comprobarlo. Basta con poner a cocer los repollos para que nuestra casa sea invadida por un intenso olor que a nadie agrada. Ese olor liberado con el agua de la cocción, de tintes azufrados, es el que también pasa a nuestro sudor después de que el alimento sea metabolizado en nuestro interior.

Por si fuera poco, la col es un potente diurético y como ya hemos visto en otros artículos, esta cualidad estimula nuestras glándulas sudoríparas y nos obliga a sudar más, con lo que tendremos dificultades con nuestro olor corporal por partida doble.

Al igual que ya vimos con la cebolla o con el café, la col es otro de esos alimentos cuyo consumo debemos tener en cuenta a la hora de mantener a raya nuestro olor corporal.