El formol, un tratamiento desaconsejado para la hiperhidrosis

May 21, 2012

frascos laboratorio

La sudoración excesiva o hiperhidrosis supone un problema en el día a día personal y profesional, pudiendo llegar a tener graves repercusiones en el bienestar mental de quien la padece. Por eso, es natural que los afectados de hiperhidrosis deseen probar diferentes tratamientos en busca de la solución al problema del sudor. Sin embargo, el uso de ciertas sustancias sin supervisión médica puede tener efectos perjudiciales para la salud. Un ejemplo de ello es el formol.

En algunos sitios dedicados al problema del sudor hemos detectado comentarios aconsejando el uso de formol para combatir la sudoración excesiva. El formaldehido o formol se empleó de forma generalizada para el tratamiento de la hiperhidrosis en los años 70. Hoy en día existen otros compuestos para uso tópico que han desplazado su uso, como por el ejemplo el cloruro de aluminio que en la actualidad es el tratamiento de primera elección para la hiperhidrosis, tanto axilar como palmar o plantar.

El formaldehido o formol no está incluido en la lista de tratamientos recomendados por la Sociedad Internacional de Hiperhidrosis . La Organización Mundial de la Salud advierte del efecto cancerígeno del uso industrial del formaldehído.

Con el uso tópico de formaldehido (formol) es frecuente la aparición de reacciones alérgicas cutáneas, así como la coloración amarilla de la piel y la ropa, motivos por lo que está en desuso.

El formaldehído presenta una potente capacidad sensibilizante y es una causa común de dermatitis de contacto alérgica. Según los datos de un estudio epidemiológico del Grupo Español para la Investigación de la Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC), en España la prevalencia de sensibilización a formaldehído es de un 1,61% del total de pacientes con pruebas epicutáneas realizadas y ocupa la decimocuarta posición en la lista de alérgenos más frecuentes.

En todo caso, el formaldehido siempre se utilizará en una solución del 5 al 20%, no estando aconsejado su uso en las axilas por su efecto irritante. La preparación “casera” de estas disoluciones no deja de suponer un riesgo, por lo que, en caso de desear utilizarlo, es aconsejable consultar al farmacéutico cuáles son los antitranspirantes que lo llevan en su composición y utilizar un producto comercializado que cumpla con las normas sanitarias adecuadas.