El rubor facial y su relación con el sudor

8 noviembre, 2011 at 9:44

vergüenza

El rubor facial es una reacción orgánica natural y cotidiana: ¿a quién no le han “sacado los colores” alguna vez? Se trata de un mecanismo de regulación de la temperatura corporal: la vasodilatación envía sangre caliente a la superficie de la piel, donde se enfría más rápido. Por eso enrojecemos ante cambios ambientales, por ejemplo, al entrar en un lugar con calefacción.

Otro papel del rubor facial es el de mecanismo de emergencia. Ante una situación de alerta, nuestro cuerpo “enciende motores” y se esfuerza por aumentar la oxigenación a través de un pulso acelerado y una respiración más rápida. El aumento de la velocidad de la sangre se traduce en enrojecimiento facial. La respuesta de emergencia se da ante situaciones que nos preocupan nervios, preocupación o ansiedad: a más nervios, más alerta y por tanto mayor rubor.

El mecanismo de rubor ante situaciones estresantes es más sensible en unas personas que en otras y su grado de visibilidad depende de factores como el color y el grosor de la piel. Además, hasta cierto punto se trata de un reflejo aprendido. Aunque todos nos ruborizamos en alguna ocasión, una persona que no le da importancia tendrá pocas posibilidades de que este fenómeno se repita de manera recurrente. Pero si la persona se siente incómoda debido al rubor, es probable que la próxima vez que se encuentre nervioso su cuerpo recuerde esta reacción y la repita, generando un círculo vicioso en el que el rubor facial llega a ser la causa de ansiedad y no una mera consecuencia de la misma.

La situación de las personas que padecen rubor facial patológico es muy similar a la de los pacientes de hiperhidrosis; de hecho, no es infrecuente que ambas se presenten juntas. En ambos casos, las situaciones desencandenantes y las emociones que provocan son muy similares. Tanto la hiperhidrosis como el rubor facial exagerado pueden llegar a ser un obstáculo para la vida personal y profesional, y suelen estar asociados a problemas de fobia social.

Por ello, tiene sentido que el tratamiento de ambos problemas tenga también muchos puntos en común. Para tratar la vertiente emocional del rubor facial, se aconsejan técnicas de relajación, apoyo psicológico y terapia cognitivo-conductual. En algunos casos, cuando estas medidas fallan, el médico puede aconsejar realizar una simpatectomía, operación muy similar a la cirugía de la hiperhidrosis y que consiste en seccionar la cadena simpática.

¿Qué tipo de situaciones te hacen enrojecer? ¿Has tenido problemas por esta reacción alguna vez?