Enfermedades que pueden afectar a las axilas

15 octubre, 2020 at 9:00

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La piel de las axilas es una de las más delicadas de nuestro cuerpo, y de las zonas que más sufre. El constante roce con la ropa, la acumulación de sudor, el uso de productos de higiene para mantener a raya el sudor y el mal olor, pueden ser algunos de los condicionantes de la aparición de las principales enfermedades de las axilas.

Para proteger esta zona tan delicada e importante en la regulación de la temperatura corporal, las axilas están cubiertas de vello. En la actualidad, el vello axilar está mal visto en la mayoría de culturas, tendiendo a eliminarlo. Este gesto deja incluso más desprotegidas a las axilas frente a posibles lesiones y enfermedades.

A través de las axilas podemos obtener mucha información sobre nuestra salud. Prestar atención a los cambios de la piel y los diferentes síntomas que acompañan a las principales lesiones dérmicas en las axilas nos ayuda a actuar rápidamente para solucionar cualquier problema.

Lesiones frecuentes en la zona axilar

La piel de las axilas es más fina que las de otras zonas del cuerpo. Es aquí dónde se concentra un gran número de glándulas sudoríparas apocrinas, que excretan una mayor cantidad de sudor. El sudor de las axilas se ha asociado erróneamente con el vello y el mal olor, a pesar de que hoy en día sabemos que las axilas depiladas tienen más riesgo de sufrir todo tipo de afecciones.

A través de una correcta higiene no es necesario eliminar el vello para evitar el olor a sudor axilar tan característico. Cuando la zona se nota irritada, con mal olor poco habitual, o con una textura diferente en la piel, puede deberse a alguna de las enfermedades en las axilas más frecuentes.

Dermatitis

Una axila inflamada y enrojecida sufre principalmente de dermatitis. Esta reacción inflamatoria de la piel se produce por el contacto con un agente irritante, como pueden ser los productos de aseo, jabones, desodorantes, e incluso sustancias que se encuentran en la ropa.

Aquellas personas que sufren de hipersensibilidad en la piel tienen mayor tendencia a presentar dermatitis de contacto alérgica, acompañada de picor, escozor, e incluso la aparición de fisuras.

Foliculitis

Los folículos pilosos que contiene la piel de las axilas pueden inflamarse, generalmente por una infección bacteriana. Con el afeitado o depilación del vello axilar, la piel es más propensa a sufrir una foliculitis, ya que queda expuesta a diferentes microorganismos.

La foliculitis tiene una mayor incidencia en mujeres y hombres que se depilan. Aparece en forma de pequeños granitos o heridas que se cierran con pústulas. La acumulación de sudor en los pliegues bajo el brazo y el uso de ropa que no transpira correctamente aumenta las posibilidades de infección de los folículos pilosos en una piel desprotegida.

Dermatomicosis

En lugar de una bacteria, la piel de las axilas puede infectarse por un hongo llamado tiña. Este hongo oportunista se encuentra de manera natural sobre la piel, aprovechando el momento ideal para reproducirse, alimentándose del sudor y los restos de piel muerta.

La tiña suele ir acompañada de inflamación y picor. Su aparición es más frecuente cuando el nivel de humedad en la axila es elevado. La identificación del hongo es sencilla, ya que se suele presentar en forma de anillo, con una erupción más rojiza en la parte externa.

Acantosis nigricans

Una de las lesiones dérmicas en las axilas que más preocupa a quién la padece es la ocasionada por el hongo Acantosis nigricans. Como su propio nombre puede hacernos pensar, se caracteriza por el oscurecimiento de la piel, siendo una de las principales causas de las axilas negras tanto en hombres como en mujeres.

Esta infección de crecimiento lento provoca un engrosamiento de la piel, que se ve más rugosa. Es común que además de en las axilas, aparezca en otras zonas del cuerpo al mismo tiempo, como el cuello o la ingle, asociada frecuentemente a problemas metabólicos como la obesidad o la diabetes.

Quistes axilares

Hay veces en las que los folículos pilosos de las axilas se bloquean, reteniendo materiales de desecho en su interior. Esto da lugar a la aparición de los que se conoce como quistes axilares, bastante comunes en la piel de las axilas que reciben pocos cuidados.

En el interior de los poros se acumula material sólido con mal olor, que con el tiempo se puede infectar y producir pus. Desde fuera se aprecian como nódulos que varían en tamaño y forma, generalmente dolorosos y de curación lenta.

Ganglios inflamados

Justo en el pliegue bajo el brazo existe una impresionante red de canales linfáticos que participan de manera directa en la regulación y protección del cuerpo. Es común que los ganglios de las axilas se noten a veces inflamados, aunque en ciertos casos son la clave para la detección de enfermedades graves como linfomas o cáncer de mama.

La inflamación de los ganglios es una de las enfermedades de las axilas más comunes, y no siempre tiene por qué ser preocupante. Cuando un ganglio se inflama es porque existe algún tipo de infección cercana, que puede ser controlada fácilmente por el sistema inmune del organismo, o necesitar una revisión médica para aplicar el traamiento correspondiente.

Síntomas y puntos clave de las enfermedades en las axilas

Más allá de un mantenimiento estético a través de la depilación y el control de la sudoración, las axilas necesitan un cuidado extra para mantenerlas saludables. No hay que olvidar que se trata de una zona muy expuesta a la humedad, la fricción, la acumulación de microorganismos, y la acción de los diferentes químicos que contienen los productos de aseo.

Basta con hacer una correcta higiene y un seguimiento periódico del estado de la piel para prevenir o detectar de manera precoz cualquiera de las lesiones dérmicas en la axilas más frecuentes.

Ante cualquier duda, un profesional médico puede ayudar a encontrar la mejor solución para devolver a las axilas su equilibrio natural.

¿Cuándo acudir al médico?

Los cambios en el aspecto y el olor de las axilas son un indicativo del estado de salud de las personas. Estas variaciones no siempre están estrechamente relacionadas con un problema de la piel o las glándulas sudoríparas de la zona.

Por este motivo hay algunas señales que no debemos pasar por alto, acudiendo al médico lo antes posible:

  • Mal olor. Cuando el olor es más fuerte de lo normal, y no se puede controlar a través de la higiene y el uso de desodorantes o antitranspirantes, podría denotar un problema hormonal.
  • Picazón. Un picor constante es señal de infección. La piel de las axilas enrojecidas, irritadas y con picor suele estar ocasionada por una bacteria o un hongo.
  • Erupción. Las alergias o infecciones no tratadas en las axilas provocan una erupción muy incomoda, que podría general grietas y heridas.
  • Bultos. Ya sean pequeños bultos bajo la piel, o una inflamación de los tejidos internos en las axilas, es imprescindible tratar cualquier bulto en las axilas cuanto antes.

Cualquier tipo de sensación extraña o cambio en la zona podría estar relacionado con alguna de estas enfermedades de las axilas, las cuáles se pueden paliar fácilmente con un tratamiento médico. No debemos dejar de lado la salud de nuestras axilas, cuidándolas con el mimo que merecen para que sigan cumpliendo correctamente su función en nuestro cuerpo.