Historia del Perfume I: Egipto

July 31, 2013

perfume egipcio

Desde tiempos remotos, los seres humanos hemos usado esencias y ungüentos destinados a mejorar nuestro olor corporal. La costumbre es casi tan añeja como nuestra propia historia, si bien, por los cuidados y el arte que llegaron a desarrollar, a los egipcios les corresponde el honor de ser considerados el alma mater de la perfumería.

Para aquellos afortunados que hemos tenido el privilegio de viajar hasta las tierras de la mítica Cleopatra, una mujer fascinada por los afeites y los productos que realzaran su legendaria belleza, la historia no nos parece nueva.

Restos arqueológicos, relieves, jeroglíficos y hasta tratados de la época de uno de aquellos Ramsés, nos muestran desde cómo destilaban el aroma de los productos, para convertirlos en dulces y atractivas esencias, hasta papiros en los que se ofrendaban ánforas cargadas de hermosos aromas para que los dioses protegieran al faraón.

Hoy todavía el viaje a Egipto es un viaje hacia la cuna de perfumistas y vendedores de olores. En cualquier lugar, en las esquinas de los bazares, por las calles de las medinas, los efluvios esenciales de esos olores tan demandados para la industria perfumera, nos acechan. Lo mismo hacen los vendedores, que han convertido en arte su manera de vendernos los delicados botes de cristal que contienen aromas puros con nombres de ensueño. 

Así es posible disfrutar del olor del loto, tan del gusto de la fascinante Cleopatra, de los toques de mirra, incieso, ámbar rojo, almizcle, jazmín, menta, azahar, violetas… La nariz inquieta no se cansa en ese viaje a través de los siglos y de la historia del perfume, oliendo los palitos aromatizados que el vendedor nos ofrece, mientras degustamos un delicioso té que previamente nos ha servido. Es la forma de vender en un lugar donde el aroma embriaga los sentidos.

Como veis, el deseo de controlar el sudor y el olor corporal lo viene teniendo el ser humano desde tiempos ancestrales. Antaño sólo era posible camuflar el mal olor, pero afortunadamente hoy existen productos como Perspirex, que nos ayudan a controlar el exceso de sudoración y, por tanto, el mal olor corporal, haciendo posible que el perfume que nos coloquemos después huela únicamente a eso: a perfume.

Foto en CC: Flickr/Nico Paix