Historia del perfume (II): Grecia

August 30, 2013

perfumes clásicos

Entre egipcios y persas consiguieron dos hitos importantes de la historia del perfume: extraer las más nobles esencias y conseguir macerar las flores hasta que soltaran el último aliento de su delicado aroma. Todo este arte y conocimiento llegó, a través de Alejandro Magno, hasta la sabia Grecia.

Aquí el perfume se ennobleció más si cabe y, a la vez, se generalizó en su uso, llegando a notables cotas de población. Hemos de tener en cuenta que para los griegos, todo aquello que supurara armonía, belleza y equilibrio llegaba directamente desde el Olimpo de los Dioses. En este sentido, el perfume no fue una excepción.

Para los griegos, la diosa Venus fue la que regaló el perfume a la humanidad. De hecho, aquellas mujeres que lo usaban adquirían de pleno visos de cierto misticismo. Hasta la propia Helena de Troya era agasajada por el mismísimo Paris con los más sensuales aromas.

No es de extrañar, ante tanto éxito, que los perfumeros cretenses, sirios o mesopotámicos, instalaran sus tenderetes ambulantes en todos los pueblos y ágoras de las antiguas metrópolis griegas. Allí, literalmente, les quitaban los frascos de esencia de las manos. Pronto, los mismos griegos acabarían convirtiéndose en auténticos maestros en la elaboración de ungüentos y afeites de sutiles aromas.

El uso del perfume llegó a estar tan extendido en la sociedad griega, que en algunos lugares se prohibió su uso para evitar los grandes gastos que suponía la importación de materias primas que permitiese la elaboración. Con estos datos, no es de extrañar que se considere a Grecia una de las cunas de la lucha contra el mal olor corporal.

Foto en CC: Flickr/Boston Public Library