Historia del perfume (IV): Persia y mundo árabe

May 29, 2014

Baño de rosas

Poco podían intuir sus coetáneos históricos que aquellos pequeños pueblos nómadas acabarían uniéndose para conformar uno de los imperios más civilizados y de mayor peso específico en el devenir de la Cultura Universal. Al sur de lo que hoy es Irán, milenio y medio antes del nacimiento de Cristo, surgía Persia; en medio de una de las zonas más vinculada a la historia del perfume: Oriente Medio.

Evidentemente Persia se encontró en mitad de una ruta comercial a través de la cual se transportaban las esencias más fascinantes de la historia de la humanidad. La mayoría de estos aromas y afeites han llegado hasta nuestros días y siguen formando parte de un buen número de perfumes y colonias, cremas y productos de belleza, de las firmas más importantes de la época contemporánea.

Estamos en un lugar de importante trascendencia para los maestros perfumeros de todos los tiempos. Alrededor del Antiguo Imperio Persa ya se encontraban ciudades, países y regiones que basaban buena parte de su economía en el comercio de plantas y sustancias aromáticas. Mirra, procedente de las tierras del actual Iraq, vecinos del actual Irán, antigua Persia; madera de cedro y otras maderas de Oriente, traídas desde lugares como Líbano; el loto egipcio; el incienso de Arabia; la lila de Asia Occidental y Oriente Próximo…

Pero si existe un aroma que se asocie con el imperio que fundara el gran Ciro II, ese es el del agua de las rosas de té. No podemos olvidar que fueron los persas los primeros en destilar estas pequeñas florecillas que crecen en las plantas del té y que son depositarias de una esencia de valiosa intensidad.

Foto en CC: Flickr/Dennis Wong