La historia del abanico

September 13, 2017

La historia del abanico

Es curioso que el ser humano haya sido capaz de idear el mismo invento a lo largo del planeta para refrescarse y espantarse los molestos insectos mientras se relaja. Sí, nos estamos refiriendo al abanico que, aunque a día de hoy lo conocemos con un tamaño bastante pequeño que permite llevarlo en el bolso o en el bolsillo del pantalón, su origen nos lo presenta como un instrumento de grandes dimensiones que debía ser manejado con ambas manos.

Es difícil saber la fecha exacta en la que se creó el primer abanico pero, desde que el hombre descubrió como hacer fuego, fue capaz de avivar las llamas haciendo uso de algún que otro rudimentario aventador.

Según la historia, egipcios, persas, babilónicos, romanos y griegos hicieron uso de abanicos. El diseño egipcio de este instrumento constaba de un mango muy largo en cuyo extremo se colocaban plumas con forma de medio círculo y los esclavos eran los encargados de moverlo para dar aire y espantar insectos molestos a sus faraones o señores.

Diversos autores clásicos romanos y griegos dejaron constancia del uso de abanicos en sus obras. Eso sí, los romanos lo bautizaron como flabelo y, si su uso era específico para espantar moscas, se conocía como muscaria.

Fue en China donde apareció por primera vez un abanico de dimensiones mucho más pequeñas. Allí, además de para refrescarse, se usaban como elementos decorativos. Además de plumas se utilizaba seda, bambú o papel para su creación y, como es habitual en esta cultura, se personalizaban con pinturas y diseños únicos.

Sin embargo, no fue hasta el siglo VII después de Cristo que los japoneses idearon el abanico plegable tal y como lo conocemos en la actualidad. Este nuevo abanico no tardó en comercializarse en toda Europa, aunque fue en España done mayor acogida tuvo. Hay quien dice que fueron los españoles quienes llevaron el abanico a las Américas. Sin embargo, existen representaciones de mayas y aztecas donde queda patente que ya conocían su existencia.

Por suerte, en el S.XXI, aunque siga haciendo excesivo calor, ya no tendremos que hacer frente al calor y a la excesiva sudoración con abanicos, podemos olvidarnos de ésto gracias a Perspirex.