La regulación de la temperatura corporal

September 30, 2011

El sudor es una de las herramientas de las que dispone nuestro organismo para enfriarse y regular la temperatura corporal. Pero, ¿sabes cómo funciona este mecanismo?

El hombre es un animal homeotermo o “de sangre caliente”; es decir, que nuestro cuerpo es capaz de regular su temperatura para mantenerla entre 36’5 y 37’2º C, independientemente de las circunstancias externas. Para ello disponemos de una serie de mecanismos que nos ayudan a perder calor y otros que hacen que lo ganemos.

Mecanismos de pérdida de calor

Nuestro cuerpo está perdiendo calor de manera constante a través de mecanismos como la radiación (los seres vivos irradian calor al ambiente), la conducción (contacto con el aire o el agua) y la convección (el aire caliente asciende). El más eficiente de todos ellos es la evaporación, responsable de un 22% de la pérdida de calor corporal. Podemos distinguir dos tipos de evaporación:

– Insensible o perspiración: se produce constantemente a través de los poros de la piel y las vías respiratorias.

– Superficial: provoca la expulsión de sudor a través de las glándulas sudoríparas. Cuando el cuerpo se calienta, envía información al área preóptica del cerebro (situada más adelante del hipótalamo) que desencadena la producción de sudor. Otra forma muy habitual de deshacerse de este calor excesivo es la vasodilatación: los vasos sanguíneos se dilatan, la sangre fluye en mayor cantidad cerca de la piel y ésta se enrojece.

Cuando los mecanismos de pérdida de calor no funcionan bien se produce la fiebre.

Ganancia de calor

Nuestro cuerpo recibe calor de manera externa a través de las radiaciones del sol y la atmósfera. Interiormente, los principales mecanismos de ganancia de calor son la vasoconstricción y la piloerección (la famosa “piel de gallina”). Cuando el cuerpo no consigue mantener la temperatura adecuada entra en estado de hipotermia.