Lugares relajantes: zona volcánica y salares de Atacama

June 18, 2014

Salar de Atacama

El tranquilo salar de Atacama, ubicado en la Región de Antofagasta, constituye la mayor reserva de sal de Chile. Su origen se debe al hecho de que las lluvias, los deshielos de la cordillera de los Andes y las aguas del río San Pedro de Atacama quedasen atrapadas en una de tantas depresiones del desierto homónimo y que luego, debido a la evaporación, quedase al descubierto una aglomeración de sal.

Por otro lado, el hecho de que asciendan hasta la superficie del desierto las aguas subterráneas cargadas de sales, contribuye a que, una vez evaporadas, siga aumentando la capa de sal y minerales que apreciamos en la imagen.

Bajo el salar nos topamos con un lago oculto que, aunque no se puede apreciar a simple vista por el grosor de la capa de sal del desierto, ha quedado científicamente demostrado que además agua alberga una de las reservas más importantes de litio del planeta (material de gran valor para la industria tecnológica).

Este Salar también es característico por su gran extensión en la que prácticamente no existe vegetación, exceptuando el borde este-sur donde es fácil encontrar cachiyuyo y brea. En lo que a fauna respecta, debemos internarnos en la Reserva Nacional Los Flamencos, al noroeste, para poder apreciar vida en la zona. Allí descubriremos a los flamantes flamencos, los ñandús y algunos mamíferos como llamas, vicuñas, guanacos y alpacas.

Dado que la cuenca del Salar de Atacama se encuentra en pleno desierto, el aire es muy seco, lo que facilita la visión, ampliando el campo y alterando la apreciación de las distancias. Eso sí, de un extremo del Salar a otro se pueden divisar los bordes del mismo.

Una vez en Santiago de Chile, no dudes en hacer una escapada al desierto para visitar y ver, de primera mano, la espectacularidad del Salar de Atacama, desde el que además se divisan los volcanes Licancabur y Lascar y nos permite llegar al pueblo de Toconao, tan característico por  sus callejones de los huertos, la Quebrada de Jerez y sus talleres de artesanía. Un remanso de paz en el desierto más árido del mundo.

Foto en CC: Flickr/Ndecam