Nutrición y olor corporal: Carne roja

13 junio, 2013 at 12:41

Nutrición y olor corporal: Carne roja

Ya hemos hablados en varias ocasiones de la importancia que tiene la forma de alimentarnos a la hora de que nuestro organismo ‘diseñe’ nuestro olor corporal. El sudor forma parte de un complejo entramado biológico que, además, se ve aderezado por cuestiones como el entorno o la alimentación.

Sabemos que existen productos antitranspirantes, como Perspirex, que pueden ayudar a las personas a las que el sudor excesivo les resulta molesto. Lo cierto es que la eficacia de este producto es tan grande que cada día gana adeptos. De todos modos, resulta interesante que, además, nos preocupemos por las cuestiones que pueden influir en nuestro olor corporal, modificar su uso y consumo, con la adquisición de unos sencillos hábitos, puede librarnos de buena parte de los efectos indeseados.

Es el caso de la carne roja. Algunos especialistas afirman que la mayoría de los vegetarianos no poseen un olor corporal penetrante y que ello se debe, fundamentalmente, a la ausencia de carne en sus dietas. No sabemos si esta aseveración tiene mucho sentido, ya que hemos visto en otros artículos como alimentos del tipo del ajo, la cebolla, el chile, las especias, la col… todos ellos integrantes de la alimentación vegetariana, pueden ser malos aliados del olor corporal.

Lo que sí parece ser cierto es que en el caso de la carne roja, se ha realizado incluso un estudio científico a cargo del Departamento de Antropología de la Facultad de Humanidades de la Universidad Charles de Praga. En este trabajo, los investigadores han intentado relacionar factores como el atractivo, la persistencia, la durabilidad y el efecto que el olor corporal de los voluntarios comedores de carne roja, producían en el sexo contrario.

Para el experimento se seleccionaron a 17 hombres que durante una semana incluyeron carne roja como base de su dieta. Los voluntarios llevaban unas almohadillas bajo las axilas que iban recogiendo el sudor de las 24 horas. A la semana siguiente, se realizó el mismo experimento, retirando la carne roja de su alimentación.

El resultado fue testado por 30 señoras voluntarias que, sin saber cuáles eran los aromas que contenían carne roja o no, dirimieron que el olor corporal de los comedores de carne era menos atractivo, más fuerte, penetrante e indeseado.

Foto en CC: Flickr/mjtmail (tiggy)