¿Por qué el café aumenta el sudor?

February 22, 2013

El café es una bebida con la que millones de personas en todo el mundo comenzamos el día, ya sea por su sabor, por tradición o porque nos ayuda a despertar del todo. ¿Pero somos todos conscientes de que el consumo de café incrementa la producción de sudor?

Existen muchos hábitos que se convierten en costumbre por convencionalismos sociales y eso es, más o menos, lo que hemos hecho con la semilla del cafeto, cuya infusión hemos llegado a convertir en la bebida más consumida en el mundo.

La planta nació hace unos cuantos siglos en Abisinia y ya en el siglo XII los árabes lo consumían como locos, y de ahí a Europa, y de Europa al Nuevo Mundo y los cafetales de Brasil y Colombia. La industria cafetera mueve al año tal cantidad de dinero que su valor solo es superado por las petroleras.

Ésta es la parte con la que nos podemos hacer una idea de por qué el café es tan popular y cuánto interés se tiene en que continúe siendo así, al margen de los deliciosos aromas y matices que pueden aportarnos.

Ahora bien, ¿por qué los antiguos abisinios se decidieron por la ingesta de los granos del café? En esta respuesta histórica está parte del quid de la cuestión que nos interesa. Los antiguos pastores de la actual Etiopía observaron que cuando sus cabras comían esta planta se ponían más enérgicas. Así que decidieron probar ellos también y… descubrieron que el efecto del café era asombrosamente vigorizante.

¿Vigorizante? Sí, tonificante, estimulante, fortificante, reconstituyente, vivificante, reanimante… Multitud de sinónimos para decir que es… ¡excitante!

Por supuesto, el café contiene cafeína, lo que provoca una respuesta casi inmediata activando nuestro cerebro y acelerándonos de manera muy potente, estimulando nuestra bioquímica y excitando nuestro sistema nervioso; un efecto muy indeseado para quienes queremos mantener controlado el sudor.

Por si fuera poco, al poder excitante de la cafeína hemos de sumar el que añade el azúcar con que se suele tostar los granos y la que incorporamos a la taza que bebemos. En algunos casos, para personas especialmente sensibles, con tan solo una pequeña cantidad de ingesta diaria, apenas media taza, puede ser suficiente para desencadenar una asombrosa reacción en cadena.

Además, no olvidemos que el café es un potente diurético con lo que además de hacernos orinar, también aumentará la capacidad de nuestras glándulas sudoríparas de secretar. Ahora ya sabemos por qué el café aumenta el sudor y tal vez debamos empezar el día con otra bebida.

 

Foto en Creative Commons: Salimfadhley