Por qué sudamos y cómo evitarlo

May 29, 2013

gotas de sudor

La importancia del sudor en los animales de sangre caliente resulta vital. Es el caso del ser humano, donde un complejo sistema de glándulas y hormonas son los encargados de mantener nuestro cuerpo dentro de unos baremos de temperatura óptima que, de no existir, podría llevarnos a una situación crítica, incluso provocar la muerte.

A continuación te contamos para qué sirve el sudor, cómo se produce el sudor y por qué sudamos en situaciones específicas.

Índice de contenidos:

Para qué sirve el sudor?

La manera más simple de explicar para qué sirve el sudor es bien sencilla: Para enfriar el cuerpo. Las glándulas sudoríparas son las encargadas de esta parte de nuestra climatización, basando su funcionamiento en el vapor de agua. Evaporamos líquido y bajamos nuestra temperatura corporal.

Los humanos necesitamos mantener nuestra temperatura en torno a los 37ºC.

El ejercicio intenso, causas meteorológicas, ciertos estímulos y excitaciones, el estrés… elevan la temperatura corporal hasta límites que podrían destruir al individuo. El mecanismo de control y refrigeración corporal está íntimamente relacionado con el corazón, las venas y la circulación sanguínea, por un lado, y las glándulas sudoríparas por el otro.

El torrente sanguíneo será el encargado de suministrar ese ‘agua’ que las glándulas evaporarán para poder termorregular nuestro sistema mediante la transpiración, tan necesaria como la vida misma. Se sabe que una persona normal, en circunstancias de ejercicio extremo puede llegar a liberar casi cuatro litros de sudor en apenas una hora.

Pero ojo, con la sudoración también eliminamos minerales imprescindibles para el funcionamiento correcto de nuestro cuerpo. Por lo que resulta igual de imprescindible que vayamos reponiendo el líquido que perdemos y esos nutrientes tan necesarios. Esa es, generalmente, la razón por la que suele insistirse en que se ingiera un mínimo de dos litros de agua al día.

 

¿Cómo se produce el sudor?

Se suele creer que el sudor elimina las toxinas de nuestro organismo, pero lo cierto es que sustancias como el alcohol se eliminan por vía renal y no a través de la sudoración. En realidad, la función principal del sudor es la de regular la temperatura corporal. Te contamos más sobre los mitos y realidades sobre el sudor y alcohol.

 

Activación del proceso de sudoración

Al igual que el resto de los mamíferos, los seres humanos somos homeotermos o “de sangre caliente”. Esto implica que nuestra temperatura corporal se mantiene siempre dentro de un rango, en lugar de adaptarse a las circunstancias ambientales. El “termostato” de nuestro cuerpo se sitúa en una parte del cerebro llamada hipotálamo (descubre más información sobre la relación entre hipotálamo y sudor). Cuando la temperatura ambiental es elevada el hipotálamo envía una señal al sistema nervioso simpático, que activa las glándulas sudoríparas ecrinas a través de la producción de una sustancia llamada acetilcolina.

Las glándulas ecrinas desencadenan entonces el proceso de la sudoración. Una vez llegado a la superficie de la piel, el sudor se enfría y evapora reduciendo la temperatura corporal. Cuando ésta vuelve a los niveles normales, el hipotálamo da la orden de interrumpir la sudoración.

Algunos animales de sangre caliente como los perros y gatos carecen de glándulas sudoríparas, por lo que deben regular su temperatura corporal mediante otros mecanismos como el jadeo.

 

¿Adelgaza el sudor?

En un episodio de sudoración intenso se pueden llegar a evaporar 1000 gramos de líquido por hora y metro cuadrado a fin de mantener una temperatura corporal constante. Si no reponemos estos líquidos mediante una hidratación adecuada, al subirnos a una báscula nos encontraremos con que pesamos menos que antes de empezar a sudar. Sin embargo, esto no quiere decir que sudar adelgace, ya que el sudor se compone en su mayor parte de agua junto con pequeñas cantidades de sales minerales, sustancias orgánicas, lactato y urea. Sudar no sólo no equivale a perder grasa, sino que estimular la sudoración mediante ropa excesiva o envolturas de plástico puede ser peligroso al llevar a nuestro organismo a la deshidratación.

Te contamos aquí todos los mitos extendidos sobre sudar y adelgazar.

 

Las razones por las que sudamos en diferentes situaciones

Ya sea porque nos gusta alguien, por estrés, miedo escénico y otros tipos de temores, el sudor puede aparecer de forma repentina o continuada. Te contamos aquí diferentes tipos de situaciones que nos hacen sudar de más.

¿Por qué sudamos al ver a una persona que nos gusta?

Cuando vemos a una persona que nos gusta sentimos una gran variedad de emociones, y una de ellas es el miedo al rechazo. “¿Qué pasa si hago el ridículo?”, nos preguntamos. Ante esta situación, nuestro cuerpo pone en marcha la reacción de “lucha o huida”. Cuando percibimos por primera vez un desafío, se da una reacción en cadena de los procesos fisiológicos que desata instantáneamente la energía y la fuerza necesaria para prepararnos a luchar o a huir. El problema de esta reacción es que, al activar el sistema simpático, no sólo hace que estemos más alerta y preparados sino también que sudemos más.

Según un estudio de la Sociedad Internacional de Hiperhidrosis , la ansiedad y el estrés son la causa más común de sudoración excesiva (95’2% de los casos), seguida de las relaciones sociales (77%) y el calor (52’4%). Enfrentarnos por primera vez al juego de la seducción con una persona por la que nos sentimos atraídos combina las dos primeras variables; si nos encontramos en una discoteca o en un bar lleno de gente, también es frecuente que se dé la tercera. Por tanto, no es de extrañar que esta sea una de las situaciones más propensas a hacernos sudar la gota gorda.

Aquí encontrarás algunos consejos sobre qué hacer para no sudar.

¿Por qué sudamos al hablar en público?

Antes de salir al atril, al centro de la clase o a la pantalla de la sala de reuniones del trabajo, todos nos ponemos algo nerviosos y, en consecuencia, comenzamos a sudar.

En este artículo te contamos los mejores trucos para hablar en público sin nervios ni sudor.

¿Por qué sudamos en una discusión?

Es el caso del sudor que liberamos cuando nos enfrentamos a una discusión. De hecho, una de las frases hechas más socorridas cuando alguien se ensalza en una disputa es la de ‘discutieron acaloradamente’.

Esta última palabra hace clara referencia a una manifestación corporal intrínsecamente unida a las discusiones: sudar.

Nuestro cuerpo está provisto de numerosas glándulas sudoríparas, preparadas y alerta para ayudarnos a recuperar la temperatura corporal. En medio del fragor de la batalla dialéctica, sobre todo si ésta es muy ‘acalorada’, el nivel de tensión y ansiedad se dispara, haciendo que el corazón bombee sangre mucho más rápido y que también se incremente la producción de adrenalina.

Todo esto constituye en sí mismo una bomba de relojería que estalla en forma de sudor, con el que el cuerpo intenta librarse de ese exceso de calor y devolver las funciones biológicas a un estado más calmado, desacelerando el corazón y devolviendo la producción de adrenalina a valores más sanos, que nos alejen del índice de estrés que nos produce un estado de alerta.

Como vemos, en este caso, la sudoración excesiva sería un efecto puntual asociado a una situación muy concreta.

¿Por qué hay personas que sudan cuando tienen que volar?

Como suele pasar con las fobias sociales, el miedo es uno de los peores compañeros del sudor. El temor y la carga de adrenalina que conlleva una situación de miedo, dispara la actividad de nuestras glándulas sudoríparas. En realidad es una respuesta normal a un momento en el que el nerviosismo y el estado de alerta contribuyen a que se vea aumentado el ritmo cardíaco y todo el cuerpo permanezca en tensión.

Para muchas personas, volar es una de sus peores pesadillas. El miedo a volar recibe el nombre de Aerofobia y supone una de las fobias más comunes que afectan al ser humano.

De hecho, la proporción de pasajeros con miedo a volar es de 1 a 3 y, en algunos casos llega a ser tan incontrolable, que las propias compañías aéreas han diseñado sus propios cursos para ayudar a los clientes a superar este miedo.

Está claro que como cualquier otra fobia, el miedo a volar se experimenta en distintos grados, llegando en las situaciones más graves a provocar auténticos ataques de pánico, mareos, vómitos, sudores intensos, contracturas y la absoluta incapacidad de la persona para poder controlar cuanto siente.

Sin embargos, todos los especialistas convergen en que esta es una de las fobias más fáciles de eliminar y que con estos sencillos cursos o la ayuda terapéutica adecuada, en pocas sesiones, la persona que la padece podrá dejar de sufrir los extenuantes efectos secundarios del miedo a volar.

Está claro que en situaciones graves de aerofobia, en lo que menos se fija el paciente es en la cantidad de sudor que pierde debido a su temor, pero no cabe duda de que esta es una de las situaciones estresantes que más nos pueden hacer sudar. A veces, un simple tranquilizante puede devolvernos la paz, pero siempre bajo prescripción médica. En cuanto a la desagradable sensación de sofoco, la mejor alternativa para controlar la sudoración es utilizar un antitranspirante como Perspirex a modo de prevención.