Riesgos de la simpatectomía torácica endoscópica

12 noviembre, 2019 at 18:56

Riesgos de la simpatectomía torácica endoscópica

A veces, cuando el sudor resulta imposible de controlar con antitranspirantes o las indicaciones de los médicos, se recomienda recurrir a la cirugía para ponerle remedio. Como en toda operación, habrá que evaluar los pros y contras  que supone. Desde Perspirex queremos informaros acerca de esta técnica, en qué consiste y cuáles son los riesgos de la simpatectomía torácica endoscópica.

Esta intervención quirúrgica solo se lleva a cabo en aquellos casos en los que el paciente padece una sudoración excesiva poco controlable. Es decir, cuando se tiene hiperhidrosis y no funcionan correctamente otras opciones menos invasivas. Si el cambio de vestuario, rutinas de higiene, productos específicos o antitranspirantes no controla el sudor, el médico puede recomendar  una simpatectomía torácica endoscópica. Sin embargo, la operación solo se sugiere como último recurso dado los riesgos que lleva asociados.

En qué consiste la simpatectomía torácica

El objetivo final de la intervención consiste en eliminar el exceso de sudor en rostro, axilas, manos y pies. Se consigue seccionando los nervios simpáticos de estas áreas, encargados de controlar la sudoración.

Sin entrar en mucho detalle, la simpatectomía torácica endoscópica consiste en:

  • Dormir al paciente con anestesia general para que no sienta dolor.
  • Realizar pequeñas incisiones bajo el brazo del lado del cuerpo con sudoración excesiva.
  • Colapsar el pulmón del mismo lado para que el aire no circule por el mismo durante la intervención. De esta forma, el cirujano dispone de mayor maniobrabilidad para trabajar.
  • A través de una de las incisiones se introduce el endoscopio hasta el tórax. Con la cámara que incorpora, el cirujano logra una visión completa de la zona en la que tiene que intervenir. Por las otras incisiones se introducen el resto de instrumental médico que se va a necesitar.
  • Una vez todo es introducido en el paciente, el cirujano identifica los ganglios simpáticos encargados de controlar la sudoración en la zona problemática y los amputa, elimina o sujeta.
  • Hecho esto, se provoca que el pulmón vuelva a su actividad habitual y se suturan las incisiones. Si es necesario, se dejará un pequeño drenaje en el tórax durante 24 horas.

Una vez finaliza la intervención en un lado del cuerpo, se interviene el otro. La operativa es idéntica en ambos lados. Dada la complejidad de la operación, el paciente puede estar en quirófano entre 1 y 3 horas. Además, deberá permanecer hospitalizado unas 24 horas y la recuperación total no ocurrirá hasta pasados 2 o 3 días.

Riesgos de la simpatectomía torácica más comunes

En primer lugar, hay que ser conscientes de que se trata de un procedimiento bastante invasivo. Sus resultados son altamente satisfactorios y resulta un tratamiento definitivo para combatir la hiperhidrosis. Sin embargo, dados los riesgos de la simpatectomía torácica, la operación solo se recomienda para los casos más graves (uno de cada cuatro pacientes).

Esta intervención solo se realiza cuando los tratamientos médicos y con antitranspirantes han fracasado o los resultados no son óptimos para el paciente. La técnica cuenta con una eficacia del 100%.

Vistos los buenos resultados que ofrece la simpatectomía torácica endoscópica, ¿por qué no se recomienda a todos los pacientes con hiperhidrosis? La respuesta es sencilla. Se trata de una técnica sumamente invasiva que conlleva ciertos riesgos. Entre ellos y el más destacable el de la sudoración compensatoria.

Esta sudoración aparece en el abdomen, la espalda y las piernas. No es más que el sistema termo regulatorio del cuerpo cuando hace mucho calor, practicamos ejercicio o tenemos fiebre. Los pacientes de poca estatura, con exceso de peso, muy musculosas o que anteriormente se han sometido a otros tipos de simpatectomías tienen mayor riesgo de desarrollar la sudoración compensatoria tras la simpatectomía endoscópica torácica.

Sí, esta intervención parece la solución definitiva ante el exceso de sudor incontrolable. Sin embargo, los riesgos de la simpatectomía torácica endoscópica y el hecho de tratarse de una técnica sumamente invasiva hacen que solo se recurra a ella como último recurso para combatir la hiperhidrosis.