La nueva normalidad: sudoración y estrés

22 octubre, 2020 at 9:00

nueva normalidad

En los tiempo que corren, hemos estado expuestos a múltiples cambios que han roto por completo nuestro estilo de vida. Con la nueva normalidad, una de las principales consecuencias ha sido el estrés, acompañado de síntomas como la sudoración por ansiedad. ¿Cómo podemos diferenciar un cuadro clínico por estrés de los síntomas de la COVID-19? Es más sencillo de lo que imaginas.

Enfrentarnos a estos momentos de incertidumbre en los que resulta tan complicado proteger la salud propia y la de nuestros seres queridos, viene acompañado en muchas personas de diferentes tipos de trastornos por ansiedad que provocan síntomas similares a los descritos para la COVID-19. Dificultad para respirar, dolor de pecho, palpitaciones, y aumento de la temperatura corporal con mayor producción de sudor, son solo algunos ejemplos.

Para poder sobrellevar lo mejor posible la nueva normalidad y que no nos afecte en nuestro día a día, hay algunas consideraciones a tener en cuenta. Descubre los mejores consejos para mantener el control de la sudoración por estrés.

¿Por qué sudamos por estrés?

La producción de sudor excesivo por estrés y ansiedad es un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Este se debe al aumento del ritmo cardiaco y a la mayor liberación de adrenalina ante situaciones estresantes.

Los cambios en el organismo vienen acompañados de un aumento del calor corporal, activándose las glándulas sudoríparas apocrinas, que se localizan principalmente en axilas, manos, pies, e ingles.

¿Cuáles son los síntomas de los ataques de estrés y ansiedad?

Además de la sudoración por ansiedad y estrés, existen otros muchos síntomas que acompañan a este estado de alarma en el organismo. Estos síntomas pueden ser parecidos al cuadro clínico descrito en los pacientes de coronavirus, pero son fácilmente diferenciables cuando nos detenemos a analizarlos.

Los síntomas que se suelen producir en un ataque de estrés son los siguientes:

  • Sensación de miedo
  • Dificultad para respirar
  • Hiperventilación
  • Dolor en el pecho
  • Aumento de las palpitaciones
  • Mareos
  • Boca seca
  • Adormecimiento de manos y pies
  • Tensión muscular
  • Nauseas
  • Producción de sudor frío o sudoración excesiva

Los ataques de pánico suelen ir acompañados de una intensa dificultad para respirar y dolor en el pecho, que a veces puede ser confundida con los síntomas de otras enfermedades. Esto puede hacer que el paciente se preocupe aún más, empeorando la situación, ante la cuál es necesario actuar de manera relajada para volver a recuperar el control.

¿Qué diferencia hay entre los síntomas de ansiedad y de la COVID-19?

¿Cómo puedo saber entonces si la dificultad respiratoria y la mayor producción de sudor se debe a un ataque de pánico por estrés o a los síntomas por COVID-19? El primer paso es intentar no perder la calma, para después detenerse a analizar otros síntomas que sí son indicativos de la presencia de coronavirus.

Aunque se han descrito síntomas diferentes desde el comienzo de la pandemia, por fin se ha podido establecer una cuadro clínico oficial, con síntomas que se repiten en la mayoría de pacientes de esta enfermedad. Entre los síntomas de la COVID-19 destacan los siguientes:

  • Fiebre alta, que aumenta sobre todo por la noche
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Secreción nasal
  • Dificultad para respirar
  • Pérdida del olfato y del gusto
  • Pérdida de apetito
  • Diarrea en algunos casos

Estos síntomas difieren también de los propios de otras enfermedades como la gripe o el resfriado común, y pueden aparecer en mayor o menor medida según el paciente.

En caso de haber estado en contacto con algún positivo, o ante la sospecha de padecer los síntomas anteriormente descritos, es necesario ponerse en contacto a través de vía telefónica con el centro médico correspondiente y actuar según las indicaciones del protocolo oficial.

¿Cómo combatir la sudoración por estrés en la nueva normalidad?

Frente a los muchos cambios que se han dado en la sociedad en los últimos meses, gran cantidad de personas ha experimentado ataques de estrés frecuentes. El nuevo estilo de vida, enfrentarse a situaciones de riesgo a diario, e incluso la impotencia de no saber qué pasará a largo plazo, conlleva un incremento de la sudoración por ansiedad que se suma al resto de molestias.

El primer paso para controlar el sudor excesivo por estrés y ansiedad en la nueva normalidad es empezar a manejar los sentimientos negativos, buscando una vía de escape para no dejar que el miedo afecte a nuestro día a día.

Consejos para manejar el estrés y el exceso de sudoración durante la pandemia

Es muy común que la mayor parte de la población no disponga de las herramientas para afrontar esta nueva situación. En estos momentos de incertidumbre, de distanciamientos social obligado, de cambios en la forma de trabajar y desplazarse, y de angustia por mantenernos alejados de la enfermedad, hay algunas pautas a seguir para manejar el estrés y el exceso de sudoración que conlleva.

Construir una rutina

La primera cuestión es intentar dentro de la nueva normalidad construir una nueva rutina. Seguir las horas de sueño habituales, la hora de la comida, el tiempo dedicado al trabajo y también al ocio, dentro de las posibilidades de cada uno.

Limitar el consumo de noticias

Estar al día de las malas noticias que van aconteciendo puede aumentar la sensación de estrés en la gran mayoría de personas. Es importante mantenerse al tanto de lo que pasa en el mundo, pero si esto conlleva un aumento de la ansiedad, es preferible limitar o filtrar la información.

Cuidar cuerpo y mente

Ahora que la situación global nos ha obligado a todos a bajar el ritmo, es el momento ideal para cuidar cuerpo y mente. Realizar rutinas de belleza y cuidado a diario es una excelente terapia, que ayuda a aliviar la ansiedad y controlar la sudoración por estrés.

Antitranspirantes para el exceso de sudoración

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No sabemos cuánto tiempo durará la nueva normalidad, o si esta ha llegado para quedarse. Sin embargo, poco a poco nos iremos adaptando a los nuevos cambios, de manera que podamos controlar la sudoración por estrés sin que limite nuestras actividades diarias.