Una introducción a la sudoración excesiva

22 septiembre, 2020 at 9:00

sudoración excesiva

También conocida como hiperhidrosis, la sudoración excesiva es un trastorno que afecta alrededor del 4% de la población. Si bien la producción de sudor es un proceso natural muy necesario para la regulación de las funciones vitales de nuestro organismo, cuando la cantidad de sudor es mayor de lo habitual supone un gran problema para aquellas personas que lo sufren.

Un aumento de la sudoración afecta de manera directa a la piel de determinadas zonas, que están constantemente húmedas. La piel puede enrojecerse, inflamarse, e incluso agrietarse y sufrir todo tipo de infecciones.

Hay personas que padecen de sudoración excesiva sin motivo aparente, y en algunos casos puede deberse a un síntoma secundario de alguna enfermedad metabólica o cambio hormonal. Para saber cómo actuar primero es necesario conocer a qué se debe la hiperhidrosis, comenzando por lo más básico: la función de las glándulas sudoríparas.

¿Por qué sudamos?

El sudor es un líquido transparente que segregan las glándulas sudoríparas de nuestra piel como respuesta a una elevación de la temperatura corporal. Es muy importante que el cuerpo humano se mantenga a una temperatura constante para llevar a cabo sus funciones vitales. Cuando esta temperatura es mayor a la habitual se activa el mecanismo de sudoración.

La función del sudor es evaporarse al contacto con la piel. De esta forma, parte del calor del cuerpo se disipa al transformar el sudor líquido en vapor, enfriando el cuerpo poco a poco.

Esto ocurre sobre todo en un ambiente caluroso, al hacer deporte, o cuando una persona tiene fiebre y sube la temperatura corporal drásticamente.

Las glándulas sudoríparas

El sudor que produce el cuerpo humano se libera al exterior a través de las glándulas sudoríparas que recubren la piel. No toda la piel del cuerpo presenta la misma cantidad de estas glándulas. Esto se debe principalmente a que existen dos tipos de glándulas: las ecrinas y las apocrinas, ambas con diferentes funciones.

¿Te has percatado de que hay zonas del cuerpo en las que se suele sudar más? ¿Has notado que en una situación extrema el tipo de sudor puede ser diferente? Esto ocurre porque la actividad de las glándulas sudoríparas puede variar según el tipo y su localización.

Glándulas ecrinas

Las glándulas sudoríparas ecrinas son las más abundantes. Se encuentran en casi toda la superficie de la piel, y son glándulas más pequeñas que se abren al exterior directamente a través de un orificio sobre la piel.

Estas glándulas se encuentran en gran cantidad en las palmas de las manos y plantas de los pies, relacionadas sobre todo con la regulación de la temperatura corporal.

Glándulas apocrinas

En el caso de las glándulas apocrinas, la liberación del sudor se hace hacia un folículo piloso, por lo que suelen encontrarse en zonas con abundante vello, como el cuero cabelludo, las axilas o la ingle.

Los orificios por dónde expulsan el sudor estas glándulas son más grandes, por lo que la cantidad excretada suele ser mayor. De manera frecuente están relacionadas con la producción de mal olor, debido a la actividad que tienen los microorganismos de la piel, que aprovechan las condiciones de humedad de estas zonas.

¿Qué es la sudoración excesiva?

La sudoración excesiva es un tipo de afección de las glándulas sudoríparas que provoca una producción de sudor mayor a la habitual. Una persona con hiperhidrosis puede sudar incluso si la temperatura de su cuerpo es normal, ya que sus glándulas son hiperactivas.

Este estado de sudoración incontrolable suele ser muy molesto para los pacientes afectados, provocando grandes molestias sociales y trastornos psicológicos.

Pueden darse dos tipos de hiperhidrosis según la zona en la que hay mayor producción de sudor:

  • Hiperhidrosis primaria: sudoración excesiva focal en manos, pies y axilas mayoritariamente, sin causa aparente.
  • Hiperhidrosis secundaria: sudoración como síntoma de otra afección médica, que se presenta en todo el cuerpo o de manera focal en una zona.

Problemas de la sudoración excesiva

Cuando una persona sufre de hiperhidrosis, con una producción de sudor mucho mayor a la cantidad que se consideraría normal, puede sentir múltiples inconvenientes en su vida diaria. La sudoración excesiva causa con frecuencia angustia emocional, impidiendo realizar muchas de las actividades cotidianas, e incluso provocando retraimiento social.

Además del exceso de sudor que mancha la ropa y pone en evidencia a las personas que sufren esta afección, pueden producirse otras complicaciones.

Una de las más comunes es la sudamina, o irritación de la piel. Al estar en constante contacto con la humedad, los poros de la piel se obstruyen e inflaman, enrojeciéndose y provocando un sarpullido muy común en niños, pero también en adultos.

La piel irritada puede agrietarse, formándose heridas e infecciones. Las personas con hiperhidrosis son más propensas a sufrir heridas en zonas delicadas como axilas, ingles y otros pliegues del cuerpo.

El mal olor corporal, o bromhidrosis, es otra complicación frecuente en personas que tienen sudoración excesiva, cuando no es posible llevar a cabo una buena higiene constante. Los compuestos excretados a través de las glándulas sudoríparas, junto con las células muertas y otros restos de la piel, se descomponen debido a la actividad de las bacterias y levaduras, liberando un olor desagradable.

¿Cómo tratar la hiperhidrosis?

Como ya hemos visto, existen múltiples factores que intervienen en la aparición de sudoración excesiva en una persona. Según la zona afectada, el tipo de glándulas sudoríparas hiperreactivas del paciente, y si existe o no una enfermedad asociada, se puede recurrir a un tratamiento para la hiperhidrosis más adecuado.

El primer paso es descartar la presencia de hiperhidrosis secundaria producida por cualquier problema de salud. Para una hiperhidrosis focal primaria, la solución más sencilla, rápida y eficaz es el uso de antitranspirantes.

Los antitranspirantes como Perspirex actúan controlando la sudoración excesiva al incidir directamente sobre las glándulas sudoríparas. Los conductos que conectan las glándulas con el exterior quedan taponados parcial y temporalmente, reduciendo la cantidad de sudor liberada sin provocar ningún síntoma secundario ni daño en la piel.

Los principios activos que contienen los antitranspirantes Perspirex son tan respetuosos con la piel que se pueden utilizar en un momento puntual o de manera habitual. Encuentra el producto que mejor se adapta a tus necesidades. La manifestación y el control de la sudoración excesiva es algo muy personal, y el tratamiento puede ser diferente.

Ante cualquier duda y para saber cómo tratar tu problema concreto de sudoración excesiva, consulta a tu médico.