Verkhoyansk y Oimekon, los lugares más fríos del planeta

February 9, 2015

Verkhoyansk

En Siberia se encuentran dos de los lugares más fríos del planeta, Verkhoyansk y Oimekon. Esto no nos llamaría la atención, en principio, si no fuera porque en estas dos ciudades residen poblaciones de valientes capaces de soportar rangos de temperatura que oscilan entre los -68ºC en invierno y 37ºC en verano.

Ubicadas en la Siberia Oriental, concretamente en Yakutia (a unos 900 kilómetros de Yakust), Verkhoyansk y Oimekon cuentan con núcleos de población de entre 800 y 1500 habitantes. Aunque para nosotros, debido al bajo número de pobladores, no serían auténticas ciudades, para la Federación ambas poblaciones sí alcanzan dicho estatus y, dadas las bajas temperaturas que allí se viven, se consideran de los lugares más fríos del planeta.

Ni que decir tiene que las viviendas de Verkhoyansk y Oimekon están acondicionadas para aguantar los inviernos más crudos del planeta. La madera es una materia prima indispensable, junto al agua, para mantener a temperaturas agradables el interior de las viviendas. Salir de casa a dar un paseo es impensable durante los meses de frío, pero eso no impide a los habitantes de estas ciudades asistir al salón comunal para divertirse un rato ni a los niños ir a la pequeña escuela.

Los habitantes de Verkhoyansk y Oimekon aprenden, desde la más tierna infancia, que para combatir las bajas temperaturas del invierno es necesario mucho y buen abrigo. Son conscientes, también, de los cambios bruscos de temperatura a los que se ven sometidos y, de primera mano, saben que pasar del frío al calor provoca sudoración.

Esto último pudiera no preocupar a los naturales de Verkhoyansk y Oimekon pero, para nosotros, someternos a bruscos cambios de temperatura en invierno puede suponernos una molestia, y mantener el sudor a raya es algo indispensable. Ya sabéis, con un buen antitranspirante como Perspirex la tarea es de lo más sencilla; una aplicación cada 4 o 5 cinco días y nos olvidaremos del sudor y sus temidas consecuencias, también en invierno.

Foto en CC: wikimedia