¿Qué es un antitranspirante?

En principio, un antitranspirante sería una sustancia que se aplica en la piel para evitar o reducir la transpiración. Sin embargo, con esta definición no parece ser suficiente para que muchas personas entiendan que un antitranspirante no es un desodorante.

A diferencia de cualquier desodorante, que no eliminan el sudor y solo enmascaran el olor corporal, los antitranspirantes actúan disminuyendo la producción de sudor incidiendo directamente sobre las glándulas sudoríparas.

En todo antitranspirante se emplean sales de aluminio como ingrediente activo y, gracias a ellas y a su disolución al entrar en contacto con la humedad de la piel, se origina una especie de gel que tapona parcial y temporalmente las glándulas sudoríparas.

De esta manera, los poros permanecen cerrados durante un tiempo limitado en el que se consigue la reducción de la cantidad de sudor liberado. Efectivamente, como ya hemos advertido, el antitranspirante actúa directamente sobre nuestras glándulas sudoríparas, las encargadas de producir el sudor.

Estas glándulas se encuentran distribuidas por la dermis y su forma de ovilla con conducto al exterior es por donde se expulsa el sudor.

Los principios activos de un antitranspirante como Perspirex y, en especial, el cloruro de aluminio y la queratina, son capaces de formar una especie de tapón que acaba bloqueando el conducto de salida del sudor, de manera que la humedad sea mucho menor y ayudando a su evaporación.

La acción del antitranspirante es pasajera y disminuye con el paso del tiempo y el proceso natural de renovación de la piel. De todos modos, si utilizamos el antitranspirante de una forma regular, las glándulas sudoríparas van disminuyendo su productividad y aparecen como más inactivas, lo que se traduce en una menor producción de sudor.

Este hecho significa que resulta realmente importante que Perspirex sea aplicado tal y como se indica en el prospecto. De este modo, la constancia en el tratamiento hará que el antitranspirante resulte eficaz incluso con tan solo una aplicación de mantenimiento cada 4 o 5 días.

Ya que la actividad de las glándulas sudoríparas es menor durante la noche, se recomienda que el producto se aplique antes de ir a la cama. La zona a tratar debe estar seca, limpia y sana. Hay que evitar el empleo de un antitranspirante sobre piel dañada, irritada o con pequeñas heridas.

Si sigues estos pasos conseguirás la mayor efectividad de un antitranspirante, ya que aprovechamos las horas de baja actividad de las glándulas para favorecer la acción de un producto como Perspirex.

A la mañana siguiente debes ducharte y eliminar cualquier resto no absorbido del antitranspirante que aplicaste la noche anterior. En caso de no hacerlo, estas pequeñas partículas de cloruro podrían provocar una reacción al contactar con otras sustancias.

Una vez que hayamos lavado la zona en la que aplicamos el antitranspirante, podremos seguir nuestra rutina habitual de higiene y belleza, lo que nos permitirá emplear con normalidad nuestro desodorante y perfume habituales. Perspirex es inoloro con lo que, además de mantener a raya el sudor, no interfiere en el aroma de tus productos de belleza.

Un buen antitranspirante puede llegar a reducir nuestra sudoración hasta en un 40% y eso se traduce en una mayor seguridad y mucha más tranquilidad frente a los efectos no deseados del sudor.

Si hablamos de un desodorante, ya sabrás que, por norma general, hay que aplicarlo varias veces al día, ya que con el paso de las horas va perdiendo su eficacia. En el caso de los antitranspirantes, la efectividad es considerablemente mayor, ya que solo será necesaria su aplicación de 1 a 3 veces por semana.

Como veis, no es incompatible el empleo de antitranspirantes y desodorantes. Eso sí, debes tener muy claras cuáles son las diferencias y cuáles son tus pretensiones frente al sudor.

Volver a preguntas frecuentes

Pregunta al Experto

Síguenos

Suscríbete a nuestra Newsletter:

Newsletter

Caja en el footer para el email.